Para un exterior con agua o paso de coches, el hormigón impreso es la opción más segura, porque el relieve del molde da agarre; cuesta entre 25 y 50 €/m² (Habitissimo, 2026). El hormigón pulido, de 20 a 40 €/m², encaja mejor en porches cubiertos y patios secos donde se busca un suelo liso.
El hormigón impreso es una solera de unos 10 cm que se colorea en fresco con un polvo de color con sílices y cuarzo, y se estampa con moldes para imitar piedra, adoquín, pizarra o sillería. Pasadas 48 horas se lava y se aplica un líquido de curado que sella el poro y fija el color.
El pulido va al revés: la superficie se fratasa a máquina y se pule por pasadas hasta dejarla lisa y cerrada, con un sellado final que da brillo. Vale para hormigón nuevo o para una solera que ya existe.
El pulido tiene dos límites: necesita bastantes cortes de junta y su carta de colores es corta.
| Aspecto | Hormigón impreso | Hormigón pulido |
|---|---|---|
| Acabado | Texturado y coloreado, imita piedra o adoquín | Liso y con brillo |
| Antideslizante en exterior | Sí, por el relieve del molde; en rampas se eligen moldes con más relieve | Necesita tratamiento antideslizante o un acabado menos pulido si se moja |
| Mantenimiento y resellado | Limpieza habitual y reponer el líquido de curado o sellado cada varios años en zonas muy expuestas | Limpieza sencilla; el resellado en exterior depende del producto |
| Dónde conviene | Rampas de garaje, accesos, aceras de chalet y bordes de piscina | Porches cubiertos, patios secos, garajes y naves |
| Precio por m² | 25 a 50 €, media de 38 € (Habitissimo, 2026) | 20 a 40 €, media de 30 € (Habitissimo, 2026); pulir una solera existente, 15 a 35 € |
El impreso. El relieve del molde agarra, y por eso es habitual en piscinas y rampas.
El pulido, mojado, pierde agarre. En exterior se pide con tratamiento antideslizante o se deja en semipulido.
En edificios de uso público (comercial, docente, sanitario o de pública concurrencia) el Código Técnico, en su documento DB-SUA 1, exige clase 3 de resbaladicidad en zonas exteriores y piscinas, es decir, una resistencia Rd superior a 45 en el ensayo del péndulo. La clase real depende del molde, del árido y del sellador; pide el ensayo al aplicador.
El impreso no pide mantenimiento estructural. Basta la limpieza normal y reponer el sellador cada varios años donde da mucho el sol.
El pulido se limpia con facilidad y no se estropea con el uso, por eso abunda en garajes de obra nueva. Su punto débil es el repintado: la pintura de señalización agarra mal y dura poco. Cada cuánto renovar su sellado a la intemperie lo debe indicar el aplicador.
Según Habitissimo (2026), el impreso de exterior sale entre 25 y 50 €/m², con media de 38 €, y el pulido entre 20 y 40 €/m², con media de 30 €. Pulir una solera existente baja a 15 a 35 €/m².
La cifra final depende de los metros y del soporte: no cuesta lo mismo hormigonar sobre terreno preparado que demoler un solado antiguo. En el impreso pesan también los moldes y los colores. Si no hay cota para 10 cm de solera, cabe un acabado impreso sobre mortero autonivelante de 0,7 a 2 cm. Juntas y remates se miden aparte.
Elige hormigón impreso para rampas, accesos con coches, aceras de chalet y bordes de piscina, o si quieres que el suelo parezca piedra o adoquín. No le conviene a quien busca un suelo liso de aspecto industrial ni a los interiores, donde el microcemento o una resina decorativa resuelven lo mismo con mucho menos espesor.
Elige hormigón pulido para porches cubiertos, patios que no se encharcan y zonas de paso de una nave o un garaje. No le conviene a una piscina ni a una rampa sin tratamiento antideslizante, y tampoco a quien quiere imitar piedra o muchos colores.
El proceso del impreso, paso a paso, está en hormigón impreso en Madrid; el del pulido, en la página de hormigón pulido en Madrid de Pavimentos Continuos.
Sí, aunque funciona mejor en zonas cubiertas o secas. A la intemperie se recomienda un tratamiento antideslizante o un acabado semipulido, porque la superficie lisa resbala cuando se moja.
Es un hormigón fratasado a máquina, normalmente con cuarzo en la capa de rodadura, que se queda antes del brillo del pulido. Conserva algo de poro, por eso agarra más en exterior.
Con la limpieza habitual aguanta años. Reponer el líquido de curado o el sellador cada varios años ayuda a mantener el color en zonas muy expuestas al sol y a la lluvia; el plazo exacto depende del producto.
Si dudas, pide presupuesto indicando los metros, si hay pavimento que retirar y si la zona tendrá coches o agua: con eso el aplicador puede recomendarte un acabado concreto.